La reducción mamaria, técnicamente conocida como mamoplastia de reducción, está indicada en mujeres con mamas grandes y descendidas.

Con esta cirugía se elimina tejido graso, glandular y piel de las mamas, haciéndolas más pequeñas, menos pesadas y con mayor firmeza. También permite disminuir el tamaño de la areola (la piel más oscura que rodea el pezón). El objetivo de este procedimiento es obtener unas mamas más pequeñas con una forma más adecuada y proporcionada al resto del cuerpo.

Los beneficios tanto físicos como psicológicos suponen una mejoría significativa para la calidad de vida de las pacientes que optan por esta cirugía, haciéndola una de las más solicitadas en cirugía estética mamaria. 

A nivel físico, unas mamas grandes pueden ocasionar dolor en la zona cervical y dorsal alta, debido a malos hábitos posturales que se adoptan tanto por el peso del pecho como por la tendencia a disimularlo. Una talla excesiva de pecho puede causar irritación de la piel en la parte inferior de los senos e incluso problemas para respirar. Con frecuencia las mujeres con este problema presentan dificultad para la práctica de ejercicio físico.

A nivel psicológico, las mujeres con hipertrofia mamaria pueden sentirse incómodas por la atención no deseada que provoca el tamaño de sus mamas. Les condiciona el uso de determinada ropa y sufren descontento con su imagen personal, lo que con frecuencia afecta a su autoestima y a sus relaciones personales.

Las mejores candidatas para este procedimiento son aquellas mujeres que tienen el grado de madurez suficiente para entender completamente en qué consiste la cirugía y que tienen expectativas realistas con respecto a los resultados. Puede realizarse en pacientes jóvenes, sobre todo cuando el volumen de las mamas supone un malestar físico importante.  Muchas de las mujeres que deciden realizar esta cirugía, llevan años molestas con el tamaño de su pecho pero, por diversas razones, la han ido posponiendo; en ocasiones la prioridad es una mejoría en los síntomas físicos más que una mejoría puramente estética.

La cirugía de reducción mamaria pretende adecuar el tamaño de la mama a los requerimientos estéticos y funcionales de la paciente. Desde los primeros días del postoperatorio las pacientes aprecian una mejoría significativa asociada a la disminución de peso y de volumen de las mamas.

Soportar la carga emocional y física que supone tener hipertrofia mamaria es innecesaria. La cirugía de reducción mamaria puede ayudar a las mujeres que presentan esta condición a superar las molestias físicas,  recuperar la confianza y desarrollar una imagen personal positiva, siendo una intervención muy segura, siempre y cuando sea realizada por un cirujano plástico cualificado.

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