Una mirada joven y expresiva transmite un mayor grado de energía y vitalidad. El globo ocular en sí mismo no aporta expresión; esta función le corresponde a los elementos que lo rodean, es decir, la piel, grasa y músculos que integran la anatomía de los párpados. Además los cambios que aparecen en los tejidos de la zona lateral de la órbita determinan igualmente el aspecto de nuestra mirada.

 El contorno de los ojos es una de las primeras estructuras que evidencian el paso de los años, reflejando los primeros signos de envejecimiento.

En líneas generales, los cambios que sufren los tejidos de la región periocular con la edad son:

-Pérdida de elasticidad de la piel. Esto origina un pliegue cutáneo en el párpado superior y, en algunos casos, cuando esta caída es muy acusada, puede llegar a reducir el campo visual.
-Debilitamiento de los tejidos. Algunas estructuras, como el músculo orbicular (localizado alrededor del ojo) y el denominado septo orbicular, ejercen un efecto de sujeción  de la grasa orbitaria. Al debilitarse estos elementos, la grasa protruye, marcando las bolsas de los párpados inferiores.
-La cola de la ceja comienza a descender. Por efecto de la pérdida de elasticidad cutánea, la gravedad y el paso del tiempo, la cola de la ceja desciende, lo que empeora el aspecto de las arrugas laterales y la caída de piel del párpado superior.
-Aparición de arrugas de expresión. La contracción del músculo orbicular hace que, con el paso de los años, aparezcan en la zona externa del ojo las denominadas “patas de gallo”. Su presencia se ve favorecida por los cambios mencionados anteriormente (pérdida de elasticidad cutánea y muscular). Además, el efecto asociado a la contracción de otros músculos de expresión (los denominados corrugador y procerus) es la causa de la aparición de arrugas en el entrecejo; esto suele aportar a la mirada un aspecto que lo pacientes suelen calificar como de “fuerte” o “endurecida”.

Además de la edad, la genética, la tendencia a realizar determinados gestos, patologías médicas y otros factores externos como la sobreexposición solar o ciertos hábitos como el tabaco influyen en la evolución de estos signos, pudiendo aparecer a edades más tempranas.

Los signos de envejecimiento del contorno de ojos pueden atenuarse con tratamientos o cirugía. Cada caso requiere una valoración personalizada en función de las características y necesidades de cada paciente.

 La cirugía de los párpados o blefaroplastia tiene como finalidad corregir el exceso de grasa (bolsas) y piel de los párpados. Es una cirugía breve, bien tolerada por los pacientes y de resultados duraderos. El éxito de esta técnica radica en que, sin modificar la forma del ojo, se logra eliminar el aspecto cansado o envejecido de la mirada.

En contra de lo que se pueda pensar, la blefaroplastia no mejora las arrugas de expresión (las mencionadas patas de gallo o las arrugas del entrecejo).

Éstas en cambio mejoran con determinados tratamientos no quirúrgicos. Las infiltraciones con toxina botulínica, que actúa como relajante muscular,  o el ácido hialurónico, que en pequeños volúmenes permite suavizar determinadas arrugas, son procedimientos cada vez más frecuentes que bien indicados proporcionan muy buenos resultados,



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