¿Cirugía Estética o Tratamientos sin Cirugía?

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Si usted pudiera obtener los resultados de una Cirugía Estética, sin necesidad de pasar por el quirófano, sino realizando un tratamiento estético no invasivo, ¿qué alternativa elegiría?

Lógicamente, cualquier persona elegiría la opción menos invasiva, lo que nos lleva a plantearnos hasta qué punto podemos hoy en día conseguir con la medicina estética, los mismos resultados que con la Cirugía Estética.

Aunque la Cirugía Estética ha avanzado en los últimos años, todavía son muchos los que prefieren no pasar por el quirófano para hacerse algún retoque estético.

España es el segundo país del mundo donde más tratamientos estéticos se practican. Una tendencia que está creciendo de manera exponencial.

El éxito de estos tratamientos reside en que brindan “soluciones” rápidas contra el envejecimiento cutáneo, minimizando el riesgo y con periodos de recuperación mínimos o nulos para el paciente. Sin embargo, tienen sus limitaciones y conviene conocerlas.

Actualmente, los tres procedimientos médico-estéticos no invasivos más populares son la toxina botulínica de tipo A, más conocida como Bótox, los rellenos dérmicos y los peelings químicos.

El Botox bloquea la contracción muscular, atenuando o previniendo la formación de las arrugas asociadas a determinados movimientos faciales. Su acción, por tanto, no es la de rellenar la arruga, sino mejorarla o prevenir que ésta se forme. Su uso puede estar indicado cada 4 ó 5 meses, y una vez que sus efectos pasan, la zona en la que se ha infiltrado recupera su estado previo. Su gran efectividad para reducir las arrugas de expresión en la frente ha permitido disminuir la indicación de otras cirugías (el llamado lifting frontal o coronal) que tienen como finalidad tratar este tipo de arrugas. Es este el único caso en el que, para la mayor parte de cirujanos, un tratamiento no quirúrgico ha ido desplazando a otro que sí lo es; a pesar de la menor duración de los efectos del bótox, su uso se puede repetir indefinidamente.

 Los rellenos dérmicos, como el ácido hialurónico, consiguen suavizar pliegues cutáneos y arrugas, además de dar volumen a determinadas zonas faciales. Los efectos suelen ser apreciables de 12 a 18 meses tras su aplicación.

Los peelings químicos o resurfacing facial con láser permiten “barrer” la superficie de la piel, ayudando a mejorar las marcas de acné, cicatrices, arrugas finas y algunos tipos de manchas cutáneas.

Lo que tienen en común estos tratamientos, que hoy día suponen el 60 por ciento de la demanda, es que permiten mejorar los primeros signos de envejecimiento y en ocasiones retrasar la necesidad de una cirugía.

Desafortunadamente, se comparan este tipo de procedimientos no invasivos para el rejuvenecimiento facial con una intervención de lifting de cara y cuello. En este sentido, cada vez es mayor la publicidad engañosa que quiere hacer creer que un lifting, pueden sustituirse por un tratamiento estético, cuando los resultados de una cirugía bien realizada son claramente superiores, no siendo comparables ni en su calidad (salvo la mencionada excepción del botox) ni en su duración.
 
Estos procedimientos, con o sin cirugía, pueden ser empleados de forma complementaria, ayudando a que los resultados de una cirugía se perfeccionen o  prolonguen en el tiempo, pero en ningún caso pueden ser –al menos por el momento- sustitutivos. Consulte con profesionales que conozcan y realicen de forma habitual tratamientos quirúrgicos y no quirúrgicos de forma que le asesoren de forma apropiada.

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