Con frecuencia los medios de comunicación ofrecen imágenes de celebridades que lucen una figura completamente recuperada pocos meses después de dar a luz.

Estos casos han despertado el interés por lo que se conoce como ‘Mommy Makeover’ o cirugía postparto. Esta tendencia, importada de Estados Unidos, consiste en una serie de procedimientos estéticos dirigidos a que la mujer recupere el aspecto físico que tenía antes del embarazo.

Al tratarse de un concepto relativamente novedoso en España, plantea algunas dudas e ideas erróneas que aclaramos a continuación:

El ‘Mommy Makeover’ no obedece a una técnica quirúrgica concreta ni existe una cirugía postparto como tal. Ambos conceptos se refieren al conjunto de intervenciones quirúrgicas indicadas para mejorar determinadas zonas del cuerpo de la mujer que se han visto modificadas como consecuencia del embarazo y la lactancia.

 El abdomen, el pecho y la zona de las caderas y muslos son las áreas que experimentan los cambios más evidentes. La flacidez abdominal, la caída del pecho, asociado o no a la pérdida de volumen del mismo, el sobrepeso y la acumulación de depósitos de grasa junto a la aparición de estrías son los problemas más acusados.

No todas las mujeres presentan los mismos cambios físicos y hormonales asociados al embarazo. Además de factores genéticos, los hábitos nutricionales y el estilo de vida determinan la rapidez y el grado de recuperación de la figura tras un embarazo.

Algunos de estos cambios se atenúan en mayor o menor medida a lo largo de los primeros meses tras el alumbramiento, pero lo habitual es que no lleguen a resolverse de forma definitiva. Esto puede causar un malestar psicológico en la mujer que le haga plantearse un procedimiento de cirugía estética.

Tal y como explicamos en un post anterior, la abdominoplastia, la mastopexia o cirugía de elevación mamaria, la mamoplastia de aumento y la liposucción son las intervenciones quirúrgicas que permiten atenuar los efectos del embarazo cuando esto no se consigue de forma natural.

Siempre es recomendable esperar un tiempo prudencial, que será no inferior a 6 meses después del parto o tras finalizar la lactancia. También debe tenerse en cuenta que algunos de los procedimientos sólo se plantean una vez que la mujer ha decidido no tener más hijos.

Sea cual sea el efecto del embarazo en su cuerpo, confíe en un cirujano plástico acreditado que evalúe el problema y le indique el procedimiento adecuado a su caso.

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