Nuestra piel se regenera constantemente de forma natural. Las células que se forman en la capa intermedia de la piel (dermis) se desplazan hacia la superficie (epidermis) para reemplazar a las células viejas. Este proceso de renovación natural dura aproximadamente un mes y da paso, de forma progresiva, a una piel nueva.

Con la edad, la capacidad de renovación de las células disminuye, lo que provoca que el rostro vaya perdiendo con los años luminosidad y elasticidad. Además, otros factores externos como el sol, el frío, una alimentación poco equilibrada, el estrés o el tabaco retrasan la regeneración cutánea, lo que da a la piel un aspecto opaco y envejecido. Existen distintos métodos que permiten reducir los signos del envejecimiento, como el peeling facial.

¿En qué consiste un peeling facial?

Para atenuar estos efectos, existen tratamientos no quirúrgicos que tienen por objeto “acelerar” el proceso de renovación de las capas cutáneas; además se pretende que esa regeneración de paso a una piel de apariencia más saludable y rejuvenecida.

Los peelings químicos, la dermoabrasión y el resurfacing facial con láser son procedimientos que permiten “barrer” la superficie de la piel, ayudando a mejorar las marcas de acné, cicatrices, arrugas finas y algunos tipos de manchas cutáneas.

Dependiendo de las necesidades de la piel, pueden actuar a mayor o menor profundidad. La valoración médica es fundamental para determinar la elección de la técnica más apropiada, en función del tipo de piel del paciente y la historia clínica previa.

Tras la exfoliación de la epidermis y de la parte más superficial de la dermis producida por un peeling, comienza un fenómeno de regeneración con un aumento del colágeno y las fibras elásticas y una disminución de las células que producen la melanina. Todo esto se traduce en un aspecto más saludable de la piel, que aumenta su tersura y elasticidad; disminuyen también los signos del envejecimiento, las manchas, las arrugas finas, y las pequeñas irregularidades cutáneas. 



En determinados casos, como aquellos en los que el paciente presenta una piel grasa, la utilización de peelings químicos son muy efectivos, mejorando de forma significativa su aspecto, aportando una apariencia uniforme y con una clara mejoría tanto del tono como el brillo cutáneo.

Los peelings más profundos producen en la piel un efecto semejante al rejuvenecimiento cutáneo que se consigue con el resurfacing facial con láser. Los tratamientos con láser ofrecen al cirujano una gran precisión durante todo el proceso de exfoliación cutánea, lo que permite obtener resultados óptimos.

Este tipo de tratamientos se realizan con carácter ambulatorio. Desde nuestra clínica de medicina estética en Asturias recomendamos mantener una cuidadosa higiene y protección de la misma hasta que se restablece la integridad de la piel. La evolución durante este período debe ser controlada por el médico. 

En los casos que lo precisen, estos tratamientos pueden aplicarse junto a otras técnicas de rejuvenecimiento facial de forma complementaria. Ponte en contacto con nosotros y solicita tu cita sin compromiso.

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