El Bótox es el tratamiento de rejuvenecimiento facial más empleado a nivel mundial por su seguridad y buenos resultados. Su capacidad para eliminar de forma temporal las arrugas y prevenir su formación explica que en la última década la demanda de este tratamiento haya aumentado de forma exponencial. 

Sin embargo, su popularidad ha propiciado la aparición de ofertas engañosas que utilizan como reclamo resultados perfectos a precios muy bajos. 

Bótox de bajo coste, ¿tiene consecuencias?


Con frecuencia detrás de los tratamientos de bajo coste se esconden prácticas fraudulentas habitualmente por parte de profesionales no cualificados o en centros no autorizados que ponen en riesgo los resultados no sólo a corto sino también a largo plazo de esta sustancia.

¿Qué debemos saber del bótox de uso estético? 


El bótox es un medicamento y como tal, su uso y dispensación con fines estéticos está regulado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). 

Según la normativa vigente, el bótox únicamente puede ser administrado por médicos con la cualificación adecuada en centros sanitarios autorizados. En ningún caso en centros de belleza, gimnasios o peluquerías.

Un tratamiento de bótox por debajo del coste del producto es motivo para sospechar que el producto es de mala calidad, no se está empleando con la dosis adecuada o en las zonas de aplicación no autorizadas. 

Como explicamos en un post anterior, es importante saber que el bótox de uso estético solo está indicado en el tercio superior de la cara y que una vez reconstituido, debe utilizarse para el tratamiento de un solo paciente durante una sola sesión. 

La aplicación de “mínimas” cantidades en zonas distintas a las autorizadas o la necesidad de “retoques” pueden hacernos pensar que el mismo vial será empleado para varios pacientes. 


En esta línea cabe recordar que los intervalos entre tratamientos no deben ser inferiores a tres meses. Está demostrado que la aplicación del bótox con un intervalo inferior al recomendado aumenta la posibilidad de que el organismo forme anticuerpos frente a esta sustancia, reduciendo o anulando su efecto en utilizaciones posteriores. 

Bótox coreano 


En España la toxina botulínica con fines estéticos se comercializa desde 2004 bajo tres marcas autorizadas por las autoridades sanitarias: Vistabel, Bocouture y Azzalure. Los médicos estéticos deben estar autorizados por el Ministerio de Sanidad y disponer de un depósito de farmacia para poder dispensarlo. 

En el mercado es posible encontrar otras referencias de origen asiático, como el “bótox coreano”. Este producto es accesible por internet y más económico que los autorizados, pero no cumple con las garantías de seguridad y conservación que exigen los organismos sanitarios en España. El precio no debe ser determinante a la hora de elegir dónde realizar un procedimiento estético. 

El rejuvenecimiento facial con bótox es un tratamiento que proporciona resultados naturales muy satisfactorios cuando es aplicado por un médico especialista y en la dosis adecuada. Ponte en manos de especialistas. Pide ya tu cita en nuestro centro de Medicina Estética en Asturias.

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