Las personas que afrontan algún tipo de tratamiento oncológico acusan una serie de cambios físicos que, en la mayoría de los casos, repercuten en su estado de ánimo y afectan a su autoestima. 

Tras nuestra experiencia en medicina estética en Asturias,  somos conscientes que los cuidados médico-estéticos en pacientes que han recibido quimioterapia o radioterapia, les ayudan a paliar las secuelas de la enfermedad mejorando su calidad de vida.

Los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia pueden apreciarse a nivel de la piel con la aparición de cambios cutáneos. La mayoría estos cambios serán transitorios, pero algunos pueden resultar permanentes.

Por lo general, tras una terapia oncológica la piel del rostro pierde luminosidad e hidratación, con un tono apagado, y se acompaña de sensación de tirantez. Además, se produce una redistribución de los compartimentos grasos que existen en la cara, provocando la aparición o acentuación de arrugas y pliegues.

Otros signos cutáneos asociados al uso de estos tratamientos son la aparición de telangiectasias (dilataciones vasculares), léntigos (manchas marrones que se intensifican o aparecen bruscamente con ciertos quimioterápicos) o hiperpigmentaciones de la piel (la piel se vuelve más oscura, generalmente de forma no homogénea).

Una vez finalizado el tratamiento oncológico, y siempre en acuerdo con el oncólogo, se puede iniciar un tratamiento estético orientado a recuperar el tono y textura de la piel.

Por su versatilidad y buenos resultados, el ácido hialurónico es uno de los tratamientos más empleados en medicina estética oncológica. El ácido hialurónico tiene una importante función estructural en la piel y el tejido subcutáneo. Presenta además una alta capacidad para captar agua y un gran poder antioxidante. Aparte de mejorar el aspecto de la piel permite aportar volumen a determinadas áreas faciales.

Con frecuencia los tratamientos oncológicos suponen una aceleración de los procesos de envejecimiento percibiendo los pacientes, en mayor o menor grado, una falta de sincronía entre su imagen corporal y su edad real. Una vez finalizados estos tratamientos, pueden beneficiarse de determinadas cirugías para revertir las secuelas asociadas a las terapias que se necesitaron para lograr la curación. La cirugía estética supone una ayuda en su recuperación tanto física como psicológica.

Realizados por profesionales con experiencia, este tipo de procedimientos reportan grandes beneficios para los pacientes oncológicos, contribuyendo a recuperar su imagen previa a la enfermedad.

MEDICINA ESTÉTICA EN ASTURIAS

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